Como los tangos más tristes de Roberto Goyeneche o Edmundo Rivero se oyeron, tanto en Buenos Aires como en el resto de la Argentina, los cuatro gritos que inundaron de gol las gargantas alemanas. Y es que los muchachos del Diego no pudieron contra la perfección de la maquinita germana. El fútbol demostrado por los jóvenes Mezut Özil y Thomas Müller, junto al experimentado Lucas Podolski desarticuló completamente -y desde los primeros minutos- la débil disposición táctica de la Albiceleste, cortando los circuitos del mediocampo al hacer retroceder a un deslucido Javier Mascherano, para apoyar a una línea defensiva que se mostró extremadamente feble.
La línea de cuatro que puso el técnico trasandino tenía un error clave en su concepto: ni Otamendi, ni menos Heinze tienen algo de proyección. Por tanto, perdían salida por los costados y conexión con sus volantes y delanteros.
Con la Argentina cortada en la mitad, el juego atildado de los bávaros se hizo presente durante todo el encuentro gracias a que Bastian Schweinsteiger, quien marco los tiempos del elenco europeo, jugó un partido que rozó la perfección.
Así, los alemanes desnudaron todas las falencias de Maradona y sus muchachos, que se alejaron de la Copa de la peor manera posible: goleados.
Algunos le atribuyen gran responsabilidad a Lionel Messi por lo ocurrido. Y es que el jugador del Barcelona español estuvo muy lejos del rendimiento que nos tiene acostumbrados con la camiseta azulgrana. Ahora, en defensa del rosarino podemos decir que, por los problemas endémicos en el ordenamiento defensivo de la Selección, debió retroceder mucho en la cancha para poder entrar en contacto con el balón, lo que lo incomodó en demasía.
Lo más extraño de todo –y que da para un análisis aparte-, fue lo sucedido con Diego Armando Maradona a su llegada a la Argentina, cuando la Pdta. Fernández le agradeció por los buenos momentos que le dio al país siendo jugador; aun cuando, las imágenes de gente llorando la derrota a lo largo y ancho del país no se terminaban de editar.
Hoy -después del 4-0 y a la espera del choque con España-, recuerdo lo que dijo el gran Gary Lineker: "el fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, en el que juegan once contra once detrás de un balón, y donde al final siempre gana Alemania". Así es, al menos por ahora.
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