En el día en que se cumplían 48 años desde la última victoria chilena en un mundial -en la que, con gol de Eladio Rojas, se consiguió el tercer puesto en el Mundial de 1962- la selección de Marcelo Bielsa cumplió con una excelente actuación frente al Seleccionado de Honduras, dirigida por el colombiano Reinaldo Rueda. Si bien el resultado pudo parecer exiguo, (1 a 0; con gol del jugador del América de México, Jean Beausejour) la demostración de fútbol que otorgó la Roja fue como para golear. Pero como en otras oportunidades, faltó finiquito, lo que principalmente ocurrió por la ausencia del goleador de las Clasificatorias Sudamericanas, Humberto Suazo, quien se recupera de un desgarro.
Para todos quienes vieron el partido, la velocidad y el vértigo impuestos por los nuestros fueron las claves en el desarrollo de un partido muy favorable a Chile. En medios de todo el mundo se rescató que el juego mostrado por la Roja fue ofensivo y ordenado, lo que debió reflejarse en una victoria más abultada. De cualquier modo, entre lo rescatable, además de los tres puntos, está el hecho que se rompió con los esquemas timoratos que abundaban en esta Copa del Mundo.
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